Principales agentes de riesgo higiénico en el trabajo
- Asociación Colombiana de Higiene Ocupacional
- 3 oct 2025
- 5 Min. de lectura
La higiene ocupacional tiene como propósito anticipar, identificar, evaluar y controlar los factores ambientales que pueden afectar la salud de los trabajadores. Estos factores, conocidos como agentes de riesgo higiénico, están presentes en la mayoría de los entornos laborales, incluso en aquellos que parecen seguros.
Conocerlos es el primer paso para implementar estrategias de prevención y protección que mejoren la salud y bienestar de los trabajadores.
¿Qué son los agentes de riesgo higiénico?
Son los elementos del ambiente laboral que, por su naturaleza, concentración, intensidad o tiempo de exposición, pueden causar efectos negativos en la salud de las personas.
Se dividen en tres grandes categorías:
1. Agentes físicos
2. Agentes químicos
3. Agentes biológicos
1. Agentes físicos
Los riesgos físicos en el ámbito laboral corresponden a aquellos factores de naturaleza física presentes en el entorno de trabajo que, por su intensidad, frecuencia o duración de exposición, pueden generar efectos adversos en la salud de los trabajadores. Dentro de esta categoría se incluyen fenómenos como el ruido, las vibraciones, las radiaciones ionizantes y no ionizantes, la energía eléctrica y las temperaturas extremas, los cuales representan una amenaza potencial si no se gestionan adecuadamente.
Ruido: presente en construcción, manufactura, transporte y minería, entre otros; puede causar por ejemplo, hipoacusia laboral.
Vibraciones: Son oscilaciones mecánicas generadas por maquinaria pesada, vehículos, equipos industriales o herramientas manuales que se transmiten al cuerpo humano. Dependiendo del punto de exposición, pueden clasificarse en dos tipos principales:
Vibraciones mano-brazo (MB): se producen al usar herramientas portátiles como taladros, martillos neumáticos, motosierras o esmeriles. Estas vibraciones ingresan principalmente a través de las manos y brazos, y con el tiempo pueden causar alteraciones en el sistema nervioso periférico, trastornos vasculares (síndrome de Raynaud o “dedo blanco”), lesiones osteoarticulares y pérdida de destreza manual.
Vibraciones de cuerpo entero (CE): se originan al operar o viajar en maquinaria pesada, vehículos de transporte, tractores o equipos de construcción. Estas vibraciones se transmiten a todo el cuerpo a través del asiento o la plataforma de apoyo, generando riesgos en la columna vertebral, fatiga, dolores lumbares crónicos, alteraciones en la postura y efectos en el sistema nervioso central.
En ambos casos, la exposición prolongada a vibraciones constituye un riesgo ocupacional significativo, ya que afecta principalmente los sistemas musculoesquelético, vascular y nervioso, impactando la salud, el desempeño laboral y la calidad de vida de los trabajadores.
Iluminación deficiente o excesiva: genera fatiga visual, cefaleas y disminuye la productividad.
Temperaturas extremas / Comfort térmico: Las temperaturas extremas se refieren a condiciones de calor intenso o frío severo en el entorno laboral, que pueden alterar el equilibrio térmico natural del cuerpo humano.
La exposición al calor ocurre en ambientes como hornos, fundiciones, cocinas industriales o trabajos al aire libre bajo radiación solar directa. El exceso de calor puede generar estrés térmico por calor, provocando deshidratación, calambres, agotamiento, golpe de calor e incluso fallas en órganos vitales si no se toman medidas de prevención.
La exposición al frío se da en lugares como cámaras de refrigeración, cuartos fríos o trabajos en ambientes externos con bajas temperaturas. El cuerpo puede experimentar estrés térmico por frío, con riesgos como hipotermia, congelación localizada, disminución de la destreza manual, fatiga y mayor probabilidad de accidentes por la rigidez muscular.
Por otro lado, existe el concepto de confort térmico, que hace referencia a la sensación de bienestar que una persona experimenta cuando el entorno le permite mantener una temperatura corporal estable sin esfuerzo adicional. Lograr este equilibrio depende de factores como la temperatura ambiental, la humedad, la velocidad del aire, la ropa utilizada y el nivel de actividad física.
Es decir, las temperaturas extremas, ya sea por calor o frío, constituyen un riesgo ocupacional que puede afectar la salud, la seguridad y el rendimiento de los trabajadores, mientras que el confort térmico es el estado deseado que debe buscarse para promover bienestar y productividad en el entorno laboral.
Radiaciones ionizantes: son aquellas con suficiente energía para alterar la estructura atómica de la materia, desprendiendo electrones y generando iones. Este tipo de radiación puede producir efectos biológicos significativos en el organismo, como alteraciones celulares y daño al ADN. Ejemplos en el trabajo: rayos X utilizados en radiología médica, radiaciones gamma en tratamientos oncológicos o en la industria nuclear, y radiaciones alfa y beta en procesos de investigación o aplicaciones industriales.
Sectores más expuestos: salud (radiología, radioterapia), investigación científica, minería de uranio y generación nuclear.
Radiaciones no ionizantes: A diferencia de las anteriores, no tienen la energía suficiente para ionizar la materia, pero pueden ocasionar efectos nocivos por interacción térmica o fotoquímica con los tejidos. Ejemplos en el trabajo: radiación ultravioleta (UV), luz láser, radiación infrarroja, microondas y radiofrecuencias.
Sectores más expuestos: telecomunicaciones (antenas, equipos de transmisión), soldadura (radiación ultravioleta e infrarroja), industria metalúrgica y trabajos en exteriores con exposición solar intensa.
2. Agentes químicos
Son sustancias que, al entrar en contacto con el organismo por inhalación, ingestión o absorción dérmica, tienen la capacidad de ocasionar efectos adversos en la salud, que van desde intoxicaciones agudas hasta afecciones crónicas severas.
Ejemplos:
Polvos minerales: como la sílice cristalina y el asbesto, vinculados no solo con enfermedades respiratorias —como la silicosis o la asbestosis— sino también con distintos cánceres pulmonares.
Vapores y gases: solventes orgánicos, combustibles, monóxido de carbono, entre otros. Estos pueden causar daño agudo al sistema nervioso, pulmonar y cardiovascular, incluso cuando no sean clasificados como carcinógenos.
Fibras y humos metálicos: presentes en soldadura, minería y metalurgia. Algunos metales pesados como el níquel, el cromo VI, cadmio o mercurio tienen efectos tóxicos además de cancerígenos.
Sustancias corrosivas o irritantes: capaces de producir lesiones cutáneas, oculares y de las vías respiratorias, reacciones inflamatorias o úlceras, y en ciertos casos, daño de largo plazo si hay exposición repetida o prolongada.
Muchas de estas sustancias químicas son reconocidas por organismos como la IARC (Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer) como carcinógenos humanos. Ejemplos destacados incluyen el asbesto, el benceno, compuestos de cromo VI, compuestos de níquel, sílice cristalina, arsénico y sus derivados, cloruro de vinilo, entre otros.
Pero no todos los agentes químicos peligrosos en el ámbito ocupacional son necesariamente carcinógenos. Dependiendo del tipo de sustancia, la vía de exposición, la dosis y el tiempo de contacto, muchos provocan enfermedades laborales importantes: irritaciones severas, enfermedades respiratorias crónicas (asma profesional, bronquitis), daño renal, hepatotoxicidad, efectos neurológicos o dermatológicos.
3. Agentes biológicos
Se encuentran en entornos donde existe contacto con organismos vivos o materiales contaminados. Incluyen:
Bacterias y virus: riesgos comunes en ambientes como hospitales y laboratorios.
Hongos: presentes en ambientes húmedos, bodegas o espacios mal ventilados.
Parásitos: en agricultura, ganadería y algunos procesos alimentarios.
Los efectos en la salud pueden ir desde infecciones leves hasta enfermedades graves de carácter ocupacional.
Ejemplos de riesgos higiénicos por sector
Construcción: polvo de cemento y exposición a ruido.
Minería: gases, polvo de sílice y vibraciones.
Salud: exposición a virus y bacterias.
Agricultura: pesticidas, fertilizantes y microorganismos.
Oficinas: iluminación deficiente, mala ventilación y ruido ambiental.
¿Por qué es importante reconocerlos?
La identificación temprana de los agentes higiénicos permite:
- Prevenir enfermedades ocupacionales.
- Diseñar entornos de trabajo más seguros.
-Asegurar el cumplimiento de normativas.
- Contribuir al bienestar integral de los trabajadores.
Los agentes de riesgo higiénico están presentes en casi todos los ambientes laborales, aunque no siempre sean visibles. Reconocerlos y entender su impacto es fundamental para proteger la salud de los trabajadores y avanzar hacia una cultura de prevención en las organizaciones.
¿Quieres profundizar en la identificación y gestión de los riesgos higiénicos en el trabajo?
En ACHO Capítulo Antioquia, promovemos espacios académicos y redes profesionales que fortalecen la higiene ocupacional en Latinoamérica.




Comentarios